Berlina VII aterriza en Barcelona con Solo Viking como gran reclamo de una noche que promete llevar la cultura de club a otro nivel. La séptima edición de la fiesta insignia de Imperial Private Club se celebra este 10 de abril en la calle Aribau 46, con un cartel que completan Santyya, Kleyver y El Toro, y una propuesta que trasciende con mucho lo que suele ofrecer el circuito nocturno de la ciudad.
Berlina nació como la signature party de Imperial Club, un espacio que funciona bajo formato members only y que se ha ganado el apodo de «KitKat de Barcelona» por su apuesta declarada por la cultura kinky, fetish, sex-positive y gay-friendly. El local combina un bar en su planta superior con más de 300 metros cuadrados de laberinto en el nivel inferior, diseñados para la exploración, la conexión y la libertad en un entorno seguro y comunitario. Dentro de ese universo, Berlina encontró su razón de ser: una fiesta donde el hard techno y la música industrial dominan la pista mientras el deseo, la expresión corporal y la estética convergen en una experiencia sin filtros.
La dirección creativa del proyecto corre a cargo de Myriel Monastic, diseñadora y alma conceptual de un formato que bebe directamente de la energía cruda del underground berlinés. Bajo su visión, cada edición transforma Imperial en un territorio donde la música no es el único protagonista: la decoración, los performers, la iluminación y la narrativa visual construyen un relato inmersivo que envuelve a quien entra desde el primer momento. Berlina no se limita a programar artistas. Propone un universo completo en el que cada asistente se convierte en parte activa de la puesta en escena.
La gran novedad de esta séptima entrega es la llegada de Solo Viking a Barcelona por primera vez. Su presencia encabeza un cartel pensado para sostener la intensidad de principio a fin, acompañado por Santyya, Kleyver y El Toro, nombres que aportan capas distintas al desarrollo de la sesión y garantizan un recorrido musical con ritmo, tensión y continuidad. No se trata de una suma aislada de nombres, sino de una arquitectura sonora alineada con la identidad del evento.
Pero si algo distingue a Berlina del resto de propuestas nocturnas barcelonesas es su obsesión por la coherencia. Aquí todo forma parte del mismo lenguaje: la curaduría musical, la escenografía, la dirección artística y hasta la indumentaria del público. El dresscode es obligatorio y funciona como herramienta de inmersión colectiva, no como capricho estético. Cuero, látex, vinilo, wet look, arneses, lencería, camisetas de red y moda alternativa configuran el código visual de la noche. Los vaqueros azules con camiseta blanca están expresamente prohibidos. La creatividad, en cambio, es requisito.
La moda ocupa un lugar central en esta edición. El diseño estará a cargo de LX NSTY, marca emergente de látex que reinterpreta las tendencias Y2K con un enfoque ultramoderno, incorporando técnicas como el láser cut, los drapeados y los corsés. La dirección artística recae en Santiago Proaño, cuya intervención fusiona fetichismo, arte, cuerpo y club culture en un mismo plano visual. Cada edición de Berlina incluye además desfiles de marcas kinky independientes, tendiendo puentes entre la moda fetichista, la autoexpresión y la cultura de club e invitando al público a explorar su identidad estética sin límites.
Esa vocación performativa conecta a Berlina con una tradición europea de club que entiende la noche como experiencia cultural, no como simple entretenimiento. Los performers alternativos, los personajes que habitan el espacio y la decoración inspirada en el imaginario underground convierten cada edición en una narrativa viva. En un momento en el que buena parte de la oferta nocturna de Barcelona compite con propuestas cada vez más intercambiables, Berlina destaca precisamente por tener una identidad clara, reconocible y visualmente poderosa.
Imperial Private Club no actúa aquí como un simple contenedor. Su estructura, su modelo de acceso restringido y su propia atmósfera permiten que el evento se desarrolle con el nivel de control e inmersión que exige una propuesta de este calibre. Cuando espacio y concepto comparten visión, el resultado se multiplica. No es casualidad que Berlina haya crecido edición tras edición dentro de estas paredes: el lugar es parte inseparable del relato.
En ediciones anteriores, Berlina ha traído a Barcelona a artistas internacionales como Moia, TYRÄXX y Elen Payne, y ha dado visibilidad al talento local con nombres como MDM, Vikkarr y Kleyver, además de impulsar proyectos emergentes como Euphoria. Esa curaduría, extremadamente cuidada según sus responsables, ha ido consolidando al evento como referente de la cultura techno kinky en la ciudad.
El impacto de Berlina VII va más allá de la noche concreta del 10 de abril. Su consolidación demuestra que hay espacio en Barcelona para formatos con identidad fuerte, discurso visual trabajado y una comunidad que no busca solo consumir una fiesta, sino formar parte de una experiencia. Imperial Club, por su parte, refuerza esa apuesta con una programación que incluye fiestas techno los viernes, eventos especiales en domingo y encuentros entre semana con talleres, charlas y propuestas formativas orientadas a fortalecer la escena kinky y su comunidad.
Berlina no llega para ocupar una noche más del calendario barcelonés. Llega para reclamar un lugar propio dentro de un circuito donde la diferencia se mide cada vez menos por el cartel y cada vez más por la capacidad de construir un universo reconocible. Esta séptima edición, con Solo Viking al frente y una propuesta que integra música, moda, performance, deseo y comunidad, aspira a consolidar esa posición de forma definitiva.


