El domingo 13 de septiembre regresamos a [UNVRS] para vivir una de las noches más especiales de la residencia de Carl Cox. Bajo el concepto Disco Night, la Main Room reunió a Carl Cox B2B Louie Vega, DJ Tennis, Dimitri From Paris y Souldynamic, mientras Melon Bomb se encargaba de llevar su propuesta al Wild Comet. Una programación diferente dentro del calendario habitual del club que puso el foco en las raíces del disco, el funk y el house.
A pesar de tratarse de un domingo, [UNVRS] volvió a presentar una gran afluencia de público. Sin embargo, la amplitud del recinto, sus diferentes alturas y la distribución de la pista permitieron disfrutar de la noche con bastante comodidad. Había mucha gente, pero el espacio seguía ofreciendo margen suficiente para bailar y moverse sin esa sensación constante de agobio que puede aparecer en eventos de grandes dimensiones.
La propuesta musical fue avanzando por diferentes épocas y estilos, recuperando sonidos que forman parte de la historia de la música de baile y demostrando cómo siguen funcionando cuando se trasladan a una pista contemporánea.

Una de las primeras grandes sorpresas de la noche llegó de la mano de Dimitri From Paris. El DJ francés construyó una sesión alrededor del disco, el funk y el boogie de finales de los años setenta y los ochenta, recuperando un sonido que en los últimos años ha vuelto a encontrar un espacio importante dentro de las pistas de baile.
Su propuesta no se limitó a reproducir grandes clásicos. A través de versiones, edits y mezclas adaptadas al contexto de un gran club, Dimitri From Paris mantuvo las líneas de bajo, las cuerdas, las voces y ese carácter luminoso que definió buena parte de aquellas producciones.
El resultado fue una atmósfera diferente a la que habitualmente asociamos con las sesiones de Carl Cox. La pista se movía de una manera más libre y relajada, mientras las melodías y referencias reconocibles conectaban con varias generaciones de asistentes.
La sesión sirvió también para recordar la relación directa que existe entre el disco y la evolución posterior de la música house. Bajo sus ritmos, arreglos de cuerda, líneas de bajo y voces se encuentran muchas de las bases sobre las que posteriormente se construyó buena parte de la cultura de club.

Más adelante, Louie Vega llevó esa herencia hacia el house neoyorquino. Su sesión estuvo marcada por referencias al disco, el soul, el funk y la música de las décadas de los ochenta y los noventa, integrando voces reconocibles, fragmentos clásicos y elementos sampleados dentro de una construcción house cálida y llena de groove.
En su caso, estas referencias no funcionaron como un simple ejercicio de nostalgia. Louie Vega las incorporó a una sesión completamente orientada a la pista, demostrando cómo sonidos de diferentes épocas pueden seguir teniendo presencia en un contexto contemporáneo.
Las raíces latinas, las percusiones, el soulful house y la influencia de la cultura de club de Nueva York fueron apareciendo durante el set, construyendo una sesión elegante y especialmente bailable.
Su propuesta encajaba además con el concepto de la noche. Si Dimitri From Paris había puesto el foco en el disco y el boogie, Louie Vega conectaba directamente aquellas raíces con la evolución del house, mostrando cómo diferentes escenas y generaciones han ido alimentándose unas de otras.
La noche adquiría así una dimensión casi histórica, pero sin perder en ningún momento su carácter de fiesta. La música del pasado no aparecía como una pieza de museo, sino como un lenguaje todavía plenamente funcional en una pista de baile.

El momento central llegó con el B2B entre Louie Vega y Carl Cox. La sesión reunió dos formas diferentes de entender la música de club y permitió comprobar cómo ambas podían convivir dentro de una misma pista.
Louie Vega aportaba la sensibilidad del house clásico, el groove y las influencias del soul y el disco, mientras Carl Cox iba incorporando progresivamente una mayor intensidad. La transición entre ambos universos resultó natural y permitió que la sesión avanzara sin romper el espíritu de Disco Night.
Carl Cox volvió a demostrar su capacidad para leer una pista de estas dimensiones. Su energía en la cabina continúa siendo uno de los elementos más reconocibles de sus sesiones, pero también destacó su capacidad para moverse entre diferentes registros sin quedar limitado a un único género.
Durante el B2B, el británico transitó entre house, disco y sonidos más intensos, utilizando cada cambio para modificar la energía de la pista. Más que construir una sesión basada únicamente en la potencia, fue adaptándose a la respuesta del público y dejando que la música marcara el camino.
El resultado fue un cierre que mantuvo a [UNVRS] completamente conectado hasta el final. La pista respondía a cada subida y los diferentes elementos musicales que habían aparecido durante la noche terminaban confluyendo en una misma experiencia.

La producción de [UNVRS] volvió a jugar un papel importante. Las dimensiones de la sala, la calidad del sonido y el despliegue audiovisual amplificaron el impacto de la sesión, aunque en esta ocasión la música tuvo un protagonismo especialmente destacado.
Eso permitió que Disco Night funcionara como algo más que una variación dentro de una residencia. La noche planteó un recorrido por diferentes momentos de la cultura de club y puso en contacto sonidos que, aunque separados por varias décadas, comparten una misma relación con la pista de baile.
También el ambiente contribuyó a que la experiencia resultara diferente. Un domingo con el club lleno, pero con espacio para disfrutar de la música, generó una atmósfera especialmente cómoda para recorrer las diferentes propuestas de la noche.
Después de décadas de evolución de la música electrónica, escuchar disco, funk, soul y house en un mismo recorrido sirve para recordar que los géneros no existen de manera aislada. Las influencias se cruzan constantemente y muchas de las producciones que hoy forman parte de la cultura electrónica tienen sus raíces en sonidos desarrollados varias décadas atrás.
Dimitri From Paris recuperó el espíritu del disco y el boogie; Louie Vega conectó esa herencia con el house neoyorquino; y Carl Cox terminó llevando todas esas influencias hacia su propio terreno. El resultado fue una noche construida alrededor de la música y de la historia que existe detrás de ella.
La Disco Night del 13 de septiembre dejó así una sensación diferente dentro de nuestra visita a [UNVRS]. Una experiencia espectacular por las dimensiones del club, pero especialmente interesante por su recorrido musical. Una noche en la que pasado y presente compartieron pista y en la que Carl Cox volvió a demostrar que su relación con la música electrónica va mucho más allá de un único estilo.


