Hamill Industries y Repsol presentan en el marco del Festival de San Sebastián PULSO: Habitar la Energía, una instalación inmersiva que propone acercarse a las distintas manifestaciones de la energía desde una perspectiva física y sensorial. La obra, impulsada y comisionada por Repsol y producida por Sónar+D, podrá visitarse de forma gratuita entre el 18 y el 26 de septiembre en la Plaza de Okendo, coincidiendo con la 74ª edición del certamen cinematográfico.
El proyecto supone además el debut de Hamill Industries en la ciudad donostiarra y la primera presencia de Sónar+D en el Festival de San Sebastián. La propuesta plantea un encuentro entre arte digital, tecnología y cultura para transformar conceptos vinculados a la energía en una experiencia construida a través de luz, sonido y movimiento.

PULSO nace del interés de Repsol por explorar las posibilidades que aparecen cuando diferentes formas de energía se encuentran y por acercar estos conceptos al público mediante nuevos lenguajes culturales. Para ello, la compañía ha recurrido al videoarte y a la creación digital como herramientas capaces de convertir fenómenos abstractos e intangibles en una experiencia que pueda ser percibida de manera directa.
La instalación ha sido desarrollada junto a Hamill Industries, estudio barcelonés formado por Pablo Barquín y Anna Díaz y especializado en proyectos que combinan arte, tecnología y experimentación. Su práctica se sitúa precisamente en ese territorio intermedio entre lo físico y lo digital, buscando nuevas formas de representar fenómenos científicos y naturales a través de propuestas audiovisuales.
En PULSO, esta aproximación se traduce en una experiencia inmersiva que coloca al visitante en el centro de un flujo de energía en constante transformación. Durante unos minutos, el público pasa a formar parte de ese movimiento, como si se convirtiera en una pequeña partícula dentro de un sistema energético mucho mayor.
El resultado es un entorno concebido para modificar la percepción del espacio y hacer visible aquello que habitualmente permanece fuera de nuestro campo de percepción. La luz, el sonido y el movimiento se combinan para construir una experiencia en la que la energía deja de ser un concepto abstracto y adquiere una dimensión física.

La instalación adopta la forma de un cilindro que funciona como un túnel y sitúa al espectador en el centro del desplazamiento de energía. En su interior, los juegos de iluminación y las variaciones cromáticas transforman la percepción espacial y generan la sensación de encontrarse ante un vacío suspendido por el que circula un flujo en constante evolución.
A través de la luz, PULSO busca materializar conceptos como el flujo de las diferentes fuentes energéticas. La experiencia hace referencia a fuentes primarias como el sol o el viento y también a los vectores y redes que permiten canalizar y distribuir esa energía.
Más que plantear una explicación convencional, la obra propone una aproximación basada en la percepción. La frecuencia, la cadencia y el movimiento construyen una secuencia continua en la que el visitante queda situado en el centro de un flujo que parece no tener principio ni final. El objetivo es que la experiencia permita acercarse a la energía desde una dimensión intuitiva y sensorial.
Esta manera de traducir fenómenos complejos a un lenguaje visual conecta directamente con el trabajo desarrollado por Hamill Industries durante la última década. El estudio trabaja desde una perspectiva transmedia en la que la tecnología y la narrativa experiencial ocupan un papel central, combinando creación audiovisual, innovación e investigación artística.

La práctica de Pablo Barquín y Anna Díaz explora los límites entre lo digital y lo tangible y utiliza la experimentación para generar nuevas formas de aproximarse a fenómenos de la naturaleza. Sus piezas se caracterizan por una marcada dimensión sensorial y por un interés en trasladar conceptos científicos y tecnológicos a territorios de comprensión más intuitivos y poéticos.
En este sentido, PULSO se incorpora de forma natural a esa línea de trabajo, utilizando recursos propios del arte digital para representar la fisicalidad de la energía. La instalación no busca únicamente mostrar imágenes, sino construir un espacio en el que el visitante pueda experimentar directamente con las sensaciones asociadas al movimiento y al flujo energético.
El proyecto también refleja la apuesta de Sónar+D por ampliar los espacios de encuentro entre creatividad, tecnología e innovación. El laboratorio de innovación y cultura digital de Sónar trabaja habitualmente en la intersección entre industrias creativas, nuevas tecnologías y pensamiento contemporáneo, generando formatos que van más allá de la música y que ponen el foco en la experimentación.
Su participación en PULSO supone además su primera presencia en el Festival de San Sebastián, estableciendo un nuevo punto de conexión entre dos grandes citas culturales y entre diferentes disciplinas artísticas.

La instalación podrá visitarse durante nueve días, del 18 al 26 de septiembre, en la Plaza de Okendo. El acceso será completamente gratuito y la experiencia tendrá una duración aproximada de ocho minutos. El espacio permanecerá operativo todos los días de 10:00 a 20:00 y las sesiones se realizarán en grupos de cuatro o cinco personas como máximo.
La experiencia se desarrollará en penumbra e incorporará efectos de iluminación y láseres, elementos que forman parte de la construcción audiovisual de la instalación. Para acceder será necesario acudir a la Plaza de Okendo, esperar en la cola general y seguir las indicaciones del personal auxiliar. El espacio contará además con rampas de acceso para personas con movilidad reducida.
La elección del Festival de San Sebastián como contexto para el estreno conecta el proyecto con una de las grandes citas culturales del calendario español. Fundado en 1953, el certamen cinematográfico se ha consolidado como un punto de encuentro internacional para el cine y como un espacio abierto a diferentes manifestaciones culturales.
La colaboración entre Repsol y el Festival de San Sebastián alcanza este año su cuarto aniversario y encuentra en PULSO una nueva forma de acercar la cultura y la innovación al público. La instalación amplía además el diálogo entre el audiovisual, el arte digital y la tecnología, aprovechando el contexto del festival para presentar una experiencia que se sitúa fuera de los formatos cinematográficos convencionales.
Durante los días que permanezca instalada en la Plaza de Okendo, PULSO permitirá al público entrar literalmente en una representación visual y sonora de la energía. Un espacio en el que la luz se convierte en materia, el movimiento construye el recorrido y conceptos difíciles de percibir de manera directa encuentran una nueva forma de hacerse visibles.
El resultado es una propuesta que reúne la investigación artística de Hamill Industries, el impulso de Repsol y la experiencia de Sónar+D en la creación de nuevos formatos culturales, llevando el arte digital al espacio público de San Sebastián durante una de las semanas más importantes del calendario cultural de la ciudad.

