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ADE montó una rave rodante: 400 personas bailaron sobre raíles

NOTICIAS · 25 OCT 2026

ADE montó una rave rodante: 400 personas bailaron sobre raíles

Por TECHNO PARTY · 25 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

El club más raro de Amsterdam Dance Event no tenía dirección: tenía andén. Del 21 al 25 de octubre, en el año del 30 aniversario del festival, el 50:HERTZ Club Train convirtió un tren de ocho vagones en una discoteca en marcha que salía de Amsterdam Centraal, recorría los Países Bajos durante cuatro horas y volvía a la misma estación. Hubo dieciséis viajes, de madrugada, de día, al atardecer y de noche, cada uno con su propio cartel. El del sábado al atardecer, Rave On Rails, metió a 400 personas a bailar mientras el sol se ponía por la ventanilla.

Un club de ocho vagones

El tren funcionaba como cualquier club, solo que a toda velocidad por la red ferroviaria holandesa. Ocho vagones, cuatro escenarios con equipo de sonido y luces profesional (uno de ellos nuevo, un escenario «híbrido» en el centro del convoy pensado para descubrir talento con el DJ rodeado de gente), un vagón-bar de backstage para los profesionales de la industria, una zona de descanso llamada Recovery Garden, barra y comida a bordo y baños entre todos los vagones. Cada viaje admitía como máximo 450 pasajeros y la organización presumía de bailar a 140 km/h.

El recorrido no se anunciaba: el tren salía de Centraal, cruzaba el país (unos 360 kilómetros en cuatro horas) y regresaba al punto de partida. Había previstas paradas breves para tomar el aire, aunque sin garantía. Todos los viajes eran para mayores de 18 años, con DNI original obligatorio; las taquillas estaban en un punto de bienvenida dentro de la propia estación y a bordo se repartían tapones para los oídos.

ADE montó una rave rodante: 400 personas bailaron sobre raíles

Dieciséis viajes, dieciséis fiestas

El programa arrancó el miércoles 21 a medianoche y se repartió en un viaje el miércoles, cuatro el jueves, cuatro el viernes, cuatro el sábado y tres el domingo, con horarios fijos: amanecer (5:30), día (hacia las 12:00), atardecer (18:00) y noche (23:59). Muchos de ellos colgaron el cartel de agotado antes de empezar el festival.

Por los raíles pasaron Eats Everything, el sello Space 92 con su fiesta TAKEOFF, Melodic Deep, que celebró sus diez años junto a Afro House Unite con artistas como Floyd Lavine; Galactica y Eat The Beat, el viernes por la noche, y Pan-Pot, que el sábado a mediodía llevó al tren su concepto HUMAN con Audio State, Chloé Martinez, Devid Dega, Kaufmann y Lalena. El sábado por la noche fue el turno de los londinenses The Disco Express, con Barbara Tucker en directo y un vagón VIP con barra privada y encuentro con los artistas. El domingo, el cierre quedaba en manos de Ferry Corsten, a mediodía, y de Colyn & Friends, al atardecer.

Rave On Rails: tres sellos y una puesta de sol

El viaje de la portada fue el del sábado 24. Lo firmaron tres sellos independientes, Audacious, Melodic Room y Astral Records, que se unieron para montar un cartel de casi treinta artistas llegados de medio mundo: Darin Epsilon (Estados Unidos), Emiliano DeMarco (Argentina), Maarten Spoor (Países Bajos), Omar Khalifa y Turako (Egipto), Dizharmonia (Grecia), DOBé (Alemania), AMARE (Bélgica) u OIBAF, entre otros. Sonó house y techno progresivo, melódico, orgánico e hipnótico, y hubo encuentro con los DJs en formato reducido.

La facturación abría a las 17:15, el tren salió a las 18:00, el sol se puso a las 18:26, en plena marcha, y el regreso a Centraal estaba previsto a las 22:00. El aforo se cerró en 400 personas y no hubo lista de invitados: los organizadores lo justificaban por «la logística única, los altos costes de producción y la exclusividad» del evento. Quien no tenía entrada se quedaba, literalmente, en el andén.

ADE montó una rave rodante: 400 personas bailaron sobre raíles

De Chicago a Ámsterdam: el Redline Express

Esa misma mañana, a las 5:30, había salido otro tren con otro acento. Redline Chicago, el colectivo de raves de la ciudad estadounidense, se estrenaba fuera de casa con el Redline Express, un viaje de cuatro vagones al amanecer con hard techno, hard groove y acid. Cada vagón lo programó un sello o colectivo: NOWNOW Records, de Lee Ann Roberts; Why Don’t You Dance?, de Mha Iri, y The Playground. En el cartel aparecían también Juliet Fox, Vagabund, BOY&GIRL, la española Brisa, ASLØ o N00M1. «Literalmente vamos a montar una rave en un tren en marcha», presumían en su vídeo de presentación.

Para Redline tenía algo de revancha. En junio de 2024 el colectivo intentó hacer una rave en un tren de la CTA, el metro de Chicago, con Sock & Buskin a los platos, pero la empresa de transporte la canceló el día antes, después de meses de preparativos. Tuvieron que improvisar otra fiesta en tierra firme. Dos años después, su tren rave existía, aunque fuera a 7.000 kilómetros de casa.

ADE montó una rave rodante: 400 personas bailaron sobre raíles

Cómo nació el tren

El Club Train nació en ADE 2024 como un experimento de 50:HERTZ, un café de house y techno de la Rembrandtplein de Ámsterdam y también agencia de eventos, uno de cuyos socios es el locutor y DJ de radio Erik de Zwart. Aquel primer año hubo ocho viajes de cuatro horas, cada uno con unas 300 personas, dos vagones de club y dos de descanso. «Esto no se había hecho nunca en Holanda ni en ADE, así que ¿por qué no?», explicaba entonces Rens van Nellestijn, propietario de 50:HERTZ e impulsor de la idea.

En 2025 el experimento se convirtió en un festival sobre ruedas: dieciséis viajes en 96 horas, 400 pasajeros por trayecto y nombres como Meduza, Secret Cinema, Jay Lumen, Space 92 o The Disco Express. Se añadieron un vagón de descanso con barra y comida y un vagón panorámico de backstage para los artistas. «Queríamos hacer algo que nunca se había hecho: llevar a la gente de aventura por las vías», resumía Van Nellestijn. Detrás de la logística está Railexperts, la empresa que también organiza los trenes de Tomorrowland.

Este 2026, el tercer año, la capacidad subió a 450 personas por viaje y el tren estrenó su cuarto escenario. «Somos los únicos del mundo que hacen una experiencia de festival a esta escala en un tren en marcha», presumía Van Nellestijn, que reconocía que el proyecto existe «solo porque mucha gente pone en él su tiempo, su conocimiento y su confianza».

Cuánto costaba subir

Subir al tren nunca fue barato, pero tampoco prohibitivo para lo que ofrecía: en 2024 el billete de cuatro horas costaba 50 euros y en 2025 las entradas partían de 52,50 euros. Este año cada fiesta vendía sus entradas por su cuenta, con distintas categorías: The Disco Express, por ejemplo, tenía entrada general, VIP con vagón privado y VIP Vinyl, que incluía un vinilo de edición limitada con lo mejor del sello en 2026. También se vendían aparte entradas para el bar de backstage.

Lo que dijeron los pasajeros

La experiencia no siempre fue perfecta. En 2025 hubo quejas públicas de pasajeros: el personal de la estación no sabía nada del tren, las taquillas quedaban en la otra punta de Centraal y algún viaje iba tan lleno que hubo quien lo calificó de poco seguro. La organización respondió este año con un punto de bienvenida propio en la estación, controles de seguridad antes de embarcar (The Disco Express pedía llegar 45 minutos antes) y un vagón más de descanso.

Aun así, el tren se ha convertido en una de las fiestas más buscadas de ADE, un festival con más de 1.200 eventos en más de 300 espacios en el que es casi imposible destacar. La fórmula tiene algo que ningún club puede copiar: una vez que el tren arranca, no hay salida, ni cola para entrar en otra fiesta, ni forma de irse antes. Durante cuatro horas, la pista y el público viajan juntos. Y si el tren se retrasa, por una vez, nadie se queja.

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