Boris Brejcha ha puesto fecha al final del personaje que le ha acompañado durante casi veinte años. El productor alemán anunció el sábado 24 de octubre, en un vídeo de tono muy personal que tituló «Last Chapter 2028», que 2028 será su último año: cuando termine, cerrará el capítulo de Boris Brejcha y del Joker, la máscara que le ha hecho reconocible en cualquier escenario del mundo.
No es un adiós inmediato. Le quedan por delante lo que resta de 2026, todo 2027 y un 2028 que quiere convertir en una despedida larga, con tantas actuaciones como pueda para dar las gracias a quienes le han seguido. Las fechas de esa última etapa todavía no se han anunciado.

«Hay que parar cuando las cosas están en su mejor momento»
Brejcha explicó su decisión con un consejo que le daba su padre: «Mi padre siempre decía que hay que parar cuando las cosas están en su mejor momento». Y quiso cortar de raíz cualquier especulación: no está enfermo, no ha perdido la ilusión por hacer música y nadie le ha empujado a tomar esta decisión. Ha sido, contó, el resultado de un largo periodo de reflexión.
Su idea es que el final se parezca al de una buena novela: «Como en un buen libro, una historia con final feliz». Sobre lo que vendrá después no dio pistas. Habló del cierre de una historia y del comienzo de otra, pero no aclaró si seguirá produciendo con otro nombre, si se alejará de los escenarios o si se dedicará a algo distinto. También tuvo palabras para su público: «Me habéis dado mucha fuerza durante todos estos años. Os lo agradezco de corazón».
Esa misma noche tocó en Ámsterdam. Al día siguiente lo resumió así: «Anoche fue una noche muy emocionante, pero estoy muy feliz con mi decisión. Vuestros mensajes son conmovedores. Gracias a todos». En ese concierto, la pantalla mostró un libro gigante con el título «Becoming The Joker. The Story of Boris Brejcha», y en otro de los vídeos del anuncio escribe a mano, en ese mismo libro, el nombre de su despedida: «Last chapter. Becoming the Joker. Tour 2028». El vídeo del anuncio superó en menos de un día los 190.000 «me gusta» y los 12.000 comentarios, con mensajes de fans de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica o Sri Lanka y de compañeros de su sello, como Deniz Bul.

De Ludwigshafen al mundo
Boris Brejcha nació el 26 de noviembre de 1981 en Ludwigshafen am Rhein, en el suroeste de Alemania. Su relación con la electrónica empezó en el colegio, cuando un compañero le dejó un CD de Thunderdome, la serie de recopilatorios de hardcore holandés. A los 12 años ya estaba produciendo sus propios temas.
Su infancia quedó marcada por un episodio durísimo: con seis años sufrió graves quemaduras en la catástrofe del festival aéreo de Ramstein de 1988 y pasó meses en el hospital. Él mismo lo ha descrito como un hecho especial en su vida, y las cicatrices le acompañan desde entonces.
En 2006 llegaron sus primeros lanzamientos, en Autist Records, y su primer festival: Universo Paralello, en Brasil. Fue allí, ante la primera gran multitud de su carrera, donde estrenó la máscara de Joker inspirada en el carnaval de Venecia. Lo que empezó casi como un recurso para tocar ante miles de personas acabó siendo su seña de identidad. En 2007, la revista alemana Raveline le eligió talento excepcional del año y Harthouse, el histórico sello de Sven Väth, se convirtió en su casa hasta 2013.

El inventor del «high-tech minimal»
Para definir su música, Brejcha se inventó su propia etiqueta: «high-tech minimal». Bajo ese nombre mezcla los grooves del minimal techno con melodías eufóricas y sintetizadores que beben del progressive house y del trance. Es un sonido reconocible desde el primer compás. Otra de sus marcas de la casa: en sus sesiones pincha, sobre todo, su propia música.
En 2015 fundó Fckng Serious junto a Ann Clue y Deniz Bul, un sello que se ha convertido en plataforma para su música y para artistas afines, y que tiene hasta su propia línea de ropa. En 2020 publicó «Space Diver», su sexto álbum y el primero con Ultra Records, con temas como «Gravity», y después llegaron el álbum «Never Stop Dancing» (2021) y singles como «Level One».
Su salto definitivo al gran público llegó con internet. Su sesión para Cercle en el Grand Palais de París es uno de los DJ sets más vistos de la historia en YouTube, y abrió su música a millones de personas que nunca habían pisado un club de techno. Desde entonces ha encadenado giras por todo el mundo, con una conexión especial con Sudamérica, y debutó en Ibiza en 2019, en Hï Ibiza.

Un 2026 en lo más alto
El anuncio llega justo en el mejor año de su carrera, y eso explica su frase sobre parar en lo más alto. En 2026 ha tocado en el Mainstage de Tomorrowland, ha sido cabeza de cartel en el Alexandra Palace de Londres y el 15 de agosto firmó en el Hangar del Palacio Real de Bruselas su primer back to back con Eric Prydz: más de dos horas en las que abrió con «Cello Tears» y cerró con temas como su remix de «Rave», de Sam Paganini, y «Milky Way». En las últimas semanas ha pasado por Buenos Aires, Córdoba, Riga y Ámsterdam.
Sus redes cuentan esa vida en la carretera casi a diario con sus «Diary Entries», unos diarios en vídeo de cada parada de la gira, y con fotos de cada concierto. En Instagram supera los dos millones de seguidores.
Lo que queda
Hasta finales de 2028 Boris Brejcha seguirá siendo el Joker. Los conciertos ya cerrados forman parte ahora de su último capítulo y las fechas de la despedida se irán conociendo en los próximos meses. Para quien nunca le haya visto en directo, queda margen; para quien sí, la promesa de una despedida a lo grande.
No todo el mundo se ha creído el adiós. Entre los comentarios hay quien recuerda que muchos artistas anuncian su retirada y vuelven, y quien lo ve como una estrategia de marketing. Pero la mayoría de sus seguidores ha respondido con agradecimiento, y él insiste en que lo tiene claro y en que quiere un final feliz.






