El cine lleva décadas intentando meter una pista de baile en una pantalla y casi siempre se estrella: o sale un videoclip largo o sale un sermón antidroga. Las ocho películas de esta lista son la excepción. Hay documentales que salvaron archivos a punto de perderse, ficciones rodadas en clubs reales durante fiestas reales y bandas sonoras que acabaron batiendo récords en las listas de ventas. Detrás de cada una hay una historia de producción tan interesante como la propia película: plano secuencia con presupuesto para tres intentos, licencias de Daft Punk a precio de amigo, un DJ sin experiencia como actor convertido en protagonista, una directora que se quedó sin matrimonio por el camino…
Repasamos cómo se hicieron, quién suena en ellas, qué premios se llevaron y por qué siguen siendo imprescindibles para entender de dónde viene lo que bailamos cada fin de semana.
1. Sisters with Transistors (2020)
Fue el debut como directora de Lisa Rovner y le costó cuatro años solo reunir el material. Rovner recuerda que pensó en contratar a un archivista, pero la búsqueda no daba frutos, así que acabó rastreando ella misma la vida de cada pionera: el archivo de la BBC para Delia Derbyshire y Daphne Oram, las familias, las universidades y las propias protagonistas. Suzanne Ciani y Laurie Spiegel guardaban su obra con mimo; otras grabaciones, como un concierto de Ciani de 1974, costó mucho digitalizarlas y licenciarlas. A esa lista se suman Clara Rockmore, virtuosa del theremín; Bebe Barron, que firmó con Louis Barron la banda sonora totalmente electrónica de «Planeta prohibido» (1956); Pauline Oliveros, Maryanne Amacher y Laurie Spiegel, cuya pieza «Harmony of the World» viaja por el espacio en el disco de oro de las sondas Voyager.

Para la narración, Rovner buscó a Laurie Anderson, a quien admiraba desde niña. La película estaba seleccionada en SXSW 2020, el festival que se canceló por la pandemia, pasó por AFI Fest y la distribuidora Metrograph la estrenó en 2021. La crítica la recibió con cuatro estrellas casi unánimes y frases como que parece «menos una película que un manifiesto». Rovner define esa música como «el sonido de la liberación» y confía en que anime a más mujeres a verse como creadoras y no como musas. El cierre conecta con el presente a través de Holly Herndon. Hoy figura en el catálogo de Filmin. ¿Por qué importa? Porque recuerda que uno de los primeros grandes éxitos sintetizados, el «Switched-On Bach» de Wendy Carlos (1968), y la sintonía de «Doctor Who» que Derbyshire realizó en 1963 son cimientos de cualquier sesión actual.
2. Universal Techno (1996)
Lo produjeron Les Films à Lou y La Sept-Arte, con apoyo del CNC francés y del Ministerio de Cultura, y dura apenas 63 minutos. En ese tiempo, Dominique Deluze consigue algo que hoy sería imposible: pillar a la primera generación de Detroit antes de que la nostalgia y los aniversarios lo empaquetaran todo. Derrick May y Juan Atkins pasean entre edificios en ruinas mientras la cámara alterna esas imágenes con ellos pinchando, y los tres de Belleville explican cómo la ciudad del automóvil, la primera ciudad «tecnológica» de Estados Unidos, dio forma a un sonido que bebía de Kraftwerk.

Pero el viaje no se queda en Detroit. Aparecen Blake Baxter revisando un disco nuevo de Juan Atkins en la tienda berlinesa Hard Wax, el universo Tresor, el japonés Ken Ishii en directo, Karl Hyde (Underworld), Mark Bell de LFO recordando que su primer lanzamiento en Warp vendió unas 125.000 copias, Autechre tocando en directo y archivo de Tangerine Dream en París en 1975. La Love Parade, que por entonces ya juntaba a más de un millón de personas en Berlín, sirve de termómetro del estallido europeo. Lo más jugoso: varios productores ya se quejaban en 1996 de cómo había cambiado la música respecto a sus inicios. Treinta años después, el debate suena idéntico. Es una cápsula del tiempo, y verla hoy es entender que el techno siempre se ha mirado al espejo.
3. Speaking in Code (2009)
La idea le llegó a Amy Grill en plena pista de baile, en Miami, durante la Winter Music Conference de 2005. A partir de ahí rodó durante tres años en 11 ciudades de cinco países con un equipo mínimo: ella y el operador Scott Sans, que seguía en la universidad durante buena parte del rodaje. A muchos de los posibles protagonistas los grabó a modo de prueba sin que supieran que el material era para un documental de observación. Entre los fichajes, además de los ya citados, están Tobias Thomas, del entorno de Kompakt, y Robert Henke, el hombre detrás de Monolake y uno de los cerebros del software Ableton Live.

La película documenta en tiempo real el despegue de Modeselektor: de salas pequeñas en Estados Unidos a tocar ante 20.000 personas en el Sónar de Barcelona, con Radiohead invitándoles a abrir su gira por Japón y Björk pidiéndoles un remix. Grill lo resumió así: «No todo el mundo en el techno cobra 20.000 dólares por bolo; lo hacen por amor a la música». Los costes y las deudas de la producción tensaron la relación con su marido, David Day, que también era productor del documental, y al final del metraje ya estaban divorciados. Se estrenó en el Independent Film Festival Boston el 23 de abril de 2009, recorrió festivales de China a Cracovia y tuvo su estreno alemán en el Kino Babylon de Berlín el 1 de julio de 2010. El DVD incluía material extra sin cortes de Modeselektor y entrevistas con Ellen Allien y Wolfgang Voigt, y la música, de los propios protagonistas, Ellen Allien o Gui Boratto, se publicó en dos listas, «Anthems» y «Ambiance». Es el retrato más honesto de la era minimal: la que se vivía en furgonetas y aeropuertos, no en los carteles.
4. Berlin Calling (2008)
Hannes Stöhr buscaba música para su película cuando, a finales de 2003, dio con Paul Kalkbrenner. Le fascinó su sentido de la estructura, la melodía y el detalle, y tomó una decisión arriesgada: darle el papel protagonista, Martin «Ickarus» Karow, a un músico sin ninguna experiencia como actor. La idea nació de observar a los DJ que viajan con sus maletas de discos, y Stöhr quería retratar a un músico que no es una superestrella. Le acompañan Rita Lengyel como Mathilde, su pareja y mánager, y Corinna Harfouch como la doctora Petra Paul, la psiquiatra que intenta reconducirle. Sascha Funke y Fritz Kalkbrenner hacen de sí mismos.

El gran secreto de su verosimilitud es que las escenas de club se rodaron en fiestas reales, en el Maria am Ostbahnhof y en el mítico Bar25, con público de verdad. Otras localizaciones fueron la estación de metro de Alexanderplatz y un centro sociosanitario de Moabit. Las escenas en la clínica, con Ickarus colando chicas para montar fiesta, guiñan sin disimulo a «Alguien voló sobre el nido del cuco». Se estrenó en el Festival de Locarno en agosto de 2008, y su montadora, Anne Fabini, fue nominada al premio del cine alemán. La banda sonora, publicada en BPitch Control, el sello de Ellen Allien, es casi entera de Kalkbrenner, salvo «Mango», de Sascha Funke, e incluye reediciones de temas anteriores como «Gebrünn Gebrünn» o «Altes Kamuffel». Y luego está «Sky and Sand»: número 2 en Flandes, 7 en Países Bajos, disco de platino en Italia y 129 semanas en la lista alemana de singles, un récord para una canción de producción alemana que solo supera el «Last Christmas» de Wham!. Hoy no figura en las plataformas de streaming en España.
5. Victoria (2015)
El truco del plano único no fue un capricho sin red. Sebastian Schipper rodó primero una versión convencional en tomas de diez minutos a lo largo de diez días, como seguro por si el plano secuencia fallaba. El presupuesto, 443.300 euros, solo daba para tres intentos. El guion ocupaba doce páginas y casi todos los diálogos son improvisados. El resultado dura 138 minutos y recorre 22 localizaciones. Detrás de la cámara estaba el noruego Sturla Brandth Grøvlen, que se llevó el Oso de Plata a la contribución artística en la Berlinale, donde la película compitió en sección oficial y se estrenó el 7 de febrero de 2015.

La protagonista es la barcelonesa Laia Costa, que se llevó el premio a mejor actriz del cine alemán, y a su alrededor está la banda de Sonne (Frederick Lau, también premiado), Boxer (Franz Rogowski), Fuß (Max Mauff) y Blinker (Burak Yiğit). Los seis galardones fueron película, dirección, actriz, actor, fotografía y música. La partitura de Nils Frahm, que se publicó como álbum el 12 de junio de 2015, es una lección de cómo acompañar el bajón y la euforia del amanecer sin taparlos. En taquilla recaudó unos 6,1 millones de euros, casi catorce veces lo que costó. En España se puede ver en Filmin y Movistar Plus+, y también se alquila en Rakuten TV. Es la película que mejor captura esa hora rara en la que sales del club, la ciudad todavía es tuya y cualquier decisión parece buena idea.
6. Beats (2019)
Nació en el teatro: es la adaptación de la obra «Beats», de Kieran Hurley, que coescribió el guion con Brian Welsh. La produjo Camilla Bray, con Steven Soderbergh como productor ejecutivo, y la protagonizan Cristian Ortega (Johnno) y Lorn Macdonald (Spanner), con Laura Fraser en el reparto. Su estreno internacional fue en el Festival de Róterdam en enero de 2019, cerró el Festival de Cine de Glasgow ese mismo año y llegó a los cines británicos el 17 de mayo. El blanco y negro tiene trampa: en la secuencia de la rave, la imagen estalla en color para meterte en la cabeza de los chavales en plena pista.

El contexto pesa. La Criminal Justice and Public Order Act de 1994, impulsada tras la rave de Castlemorton de 1992, daba a la policía poderes para disolver fiestas al aire libre con música «caracterizada total o predominantemente por la emisión de una sucesión de beats repetitivos». La banda sonora la seleccionó Keith McIvor, JD Twitch, de Optimo, y abre con «Annihilating Rhythm» de Ultra-Sonic; suenan tres temas de The Prodigy, entre ellos «Wind It Up», además de «Big Fun» de Inner City y «Flutter» de Autechre, el tema que el dúo compuso precisamente sin compases repetidos como respuesta a la ley. La película salió también en vinilo. Lorn Macdonald ganó el BAFTA Escocia a mejor actor, y Beats sumó cinco nominaciones a los premios del cine independiente británico, una de ellas para JD Twitch por la dirección musical. Tiene un 98 % de críticas positivas, pero hoy no está en ninguna plataforma de streaming en España. Es la mejor explicación de por qué la cultura rave británica acabó siendo, también, una cuestión política.
7. Eden (2014)
Sven Hansen-Løve convirtió su vida en guion junto a su hermana Mia, y buena parte de lo que se ve pasó de verdad. La fiesta de Nochevieja en un barco que sale fatal está basada en una suya, aunque él recuerda que en la vida real no lloró, sino que se enfadó. También dejó de pinchar como su personaje, y esa decisión le llevó a escribir la película. El gag del portero que no reconoce a Daft Punk sin cascos se lo contaron los propios Thomas Bangalter y Guy-Man, a los que interpretan en la ficción Vincent Lacoste y Arnaud Azoulay. Son amigos de Sven, dieron ideas para el guion y se tomaron la broma con humor. El reparto lo encabezan Félix de Givry como Paul, Pauline Étienne y Greta Gerwig.

El gran escollo fue la música. Daft Punk cedieron sus temas por la tarifa más baja posible para que los productores usaran ese precio como referencia con el resto de artistas, y consiguieron cerca del 98 % de las canciones que querían, aunque algunos veteranos, como First Choice, solo pensaban en cobrar. El disco reúne 41 cortes: «The Whistle Song» de Frankie Knuckles, «Promised Land» de Joe Smooth, «Sueño Latino», «Plastic Dreams» de Jaydee, «Energy Flash» de Joey Beltram, «Sweet Harmony» de Liquid (Mia ayudó a Sven a sacar sus acordes al piano para uno de sus temas), «Gypsy Woman» de Crystal Waters y cuatro de Daft Punk: «Da Funk», «One More Time», «Veridis Quo» y «Within». Se rodó entre noviembre de 2013 y enero de 2014, se estrenó en el Festival de Toronto el 5 de septiembre de 2014 y costó 5,2 millones de dólares, pero recaudó apenas medio millón. Con los años se ha colado en las listas de las mejores películas del siglo XXI. El fracaso comercial, curiosamente, es lo mejor que le pudo pasar a una película sobre alguien que nunca llega a triunfar.
8. Ecstasy (2011)
Rob Heydon compró los derechos en 2000 y tardó más de una década en estrenarla. Adapta «The Undefeated», uno de los tres relatos de «Éxtasis» (1996), y conseguir financiación y la aprobación de Irvine Welsh al guion le llevó años. Empezó como coproducción entre Canadá y Reino Unido y en 2010 pasó a ser solo canadiense. Lisa Ray iba a ser Heather, pero tuvo que retirarse por un cáncer, y el papel fue para Kristin Kreuk, la Lana Lang de «Smallville». Completan el reparto Billy Boyd, el Pippin de «El señor de los anillos», y Stephen McHattie. Con un millón de dólares de presupuesto, se rodó entre diciembre de 2010 y principios de 2011 en Escocia, Ámsterdam y Sault Ste. Marie (Ontario).

Se estrenó el 18 de septiembre de 2011 en el Festival Atlántico de Halifax, donde se vendió a 20 países, y su estreno londinense, el 17 de abril de 2012, fue en Ministry of Sound. La banda sonora tira de nombres gordos de la época: Tiësto y Mark Knight con «Beautiful World» (con remix publicado en Toolroom), Paul Oakenfold, Matt Darey y los clásicos del drum and bass Origin Unknown, con partitura de Craig McConnell. La crítica fue dura, con apenas un 15 % de opiniones favorables, casi siempre por la comparación con «Trainspotting», aunque en su primer fin de semana en DVD llegó al número 1 de iTunes en Reino Unido. Welsh rodó un cameo que no entró en el montaje final y que solo se puede ver en las escenas eliminadas. Es la más imperfecta de la lista, pero también la que retrata sin filtros la resaca química del cambio de milenio. ¿Con cuál vas a empezar tu maratón?


